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A - Psicopedagogía integral contra la violencia y los conflictos
David de Prado Díez / Lunes 3 de marzo de 2008
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PSICOPEDAGOGÍA INTEGRAL CONTRA LA VIOLENCIA Y LOS CONFLICTOS.

DR. DAVID DE PRADO

1. LAS MANIFESTACIONES DEL MAL. De la voz clara y el grito contra la violencia.

A integridad física.
Existe el mal físico, que genera miedo anticipatorio para prevenir los atentados contra la vida, destruyendo, marcando, mutilando la naturaleza integral del ser viviente. La suprema maldad del mundo consiste en disminuir, marcar, violar, amenazar, destruir la vida. En el ser viviente existe un distinto y afán de mantener la vida, de supervivencia no sólo por parte del individuo sino también de la especie.

La desestabilización y destrucción emocional.
Las amenazas y los fracasos, los desprecios y la desvalorización del individuo le estabilizan, le aseguran algo contrario a la dinámica del ser, que es un negado e incapaz para opinar y pensar para hacer y ser. Se le infravalora y destruye su fuerza emocional haciéndole inhábil para llevar a buen término cosas acertadas y útiles, para abrirse y confiar en los demás, para amar y ser amado. La violencia destructiva de la auto valoración positiva genera un miedo visceral, que hace que el sujeto experimente la ansiedad de la muerte social, por no ser capaz de mantener su honor, su dignidad. Le lleva a sentirse vació e impotente, carente de valor, lo que te lleva a morir emocionalmente, encerrado en sí mismo, desconfiando de todo lo que existe a su alrededor. Sólo y hundido. Como en un pozo negro.

La violencia intelectual.
El conflicto de disonancia emotivo-cognitiva está asociado a las manifestaciones de la violencia y la destrucción frente al instinto primario de Eros, de vida, de ilusión y de entrega.
Todos los seres han nacidos para la comunicación, para la visión tranquila de los demás, para amar, ser amados y disfrutar del entorno y de los bienes que la civilización pone a su alcance.
Sin embargo existe una visión y contemplación continuada de escenas amenazantes, de asesinatos, de muerte y sangre, de destrucción y violencia con las armas de la guerra, ponen en riesgo la seguridad y vigor íntimos del individuo, cuya imaginaria o real rotura amenaza y aterra la vida.
El imaginario individual y el colectivo están sembrados de ruina y riñas, de destrucción y descomposición y conflictos amenazantes y opuestos a la vida y la estabilidad del ser, que al ser contemplados de continuo en los telediarios, en las películas, en contextos reales, constituyen un imaginario audiovisual, emocional y muscular realmente negativo y destructivo desde la infancia.
La imaginación del ser humano, de un niño o viejo de una mujer u hombre, que han vivido en procesos continuados de riñas, luchas, amenazas y conflictos, está anticipando de un modo continuado emocional y muscularmente la posible aparición de una situación peligrosa, violenta o conflictiva. Así está alerta para proteger su vida física y emocional. Cualquier gesto o movimiento, cualquier palabra o tono amenazantes, cualquier apariencia en el entorno de figuras que le traigan el recuerdo de las situaciones conflictivas y violentas vividas, constituyen una amenaza para la expansión y crecimiento del yo. El sujeto está encogido, acorazado en sí mismo en una actitud de permanente defensa ante posibles ataques reales o virtuales del medio ambiente social.

La violencia social.
El escenario individual y colectivo de todas las personas que viven en esta sociedad, que a diario contemplan en los medios de comunicación la violencia y los conflictos que se extienden por el mundo como una plaga amenazante, de modo individual, entre individuos, y de modo general, entre naciones en guerra abierta o larvada durante décadas.
Este contexto mundial belicoso y violento empuja, impresiona y presiona sobre el imaginario individual y colectivo, generando una dialéctica de agresividad y violencia social generalizada que resuelve todos los enfrentamientos con pistolas y puños, con bombas y puñetazos, independientemente del grado de las agresiones y de los motivos de las mismas, en vez de atender a razones y abrir un diálogo inteligente de resolución positiva y amistosa.
Parece obvio que la sociedad actual en su conjunto está inevitablemente inmersa y convulsionada en una violencia cósmica imparable. Parece que de ella no podemos escapar nadie.

2. EL IMPACTO IRREPARABLE: LAS CONSECUENCIAS DURADERAS DE LA VIOLENCIA IMPUESTA.

Todos somos real e imaginariamente agredidos.

Las personas agredidas, y quienes contemplan o viven en contextos de violencia o agresión manifiestas o latentes sienten una profunda pérdida de seguridad e integridad vital.
¿Hay individuos más agresivos psicogenéticamente? Existe un patrón de personalidad orientada hacia la acción, la exigencia, el dominio y el logro de sus apetencias e instintos. Están fuertemente motivadas por la necesidad de acción, de logro y de poder.
Frente a este existe otro patrón opuesto de personalidad serena y tranquila, sin afán de imposición, de conquista o de triunfo y dominio sobre los demás. Le gusta vivir y disfrutar de la vida. Tranquilamente. Sin agresiones. En convivencia armoniosa y democrática de respeto y tolerancia de ayuda y amor mutuos.
En numerosos contextos sociales existen grupos violentos, que manifiestan su desacuerdo o marginalidad social en la vestimenta, en los simbolismos, en las cruces gamadas, en las botas militares, en los trajes y vestidos poco usuales o convencionales.
Existe la violencia familiar, con las imposiciones, las riñas, los maltratos y descalificaciones o insultos verbales hacia los hijos o hacia la mujer. A veces es una violencia provocada por el malestar, el paro, la drogadicción, el alcoholismo, las agresiones morales en el trabajo que después se proyectan en los seres queridos. Es la violencia fruto de la necesidad universal de llevar una vida más sana, más alegre, con más posibilidades económicas y sociales. Es la violencia resultante de la frustración social ante la escalada de publicidad de coches y chalets de lujo, de bebidas y joyas caras, de posesiones y triunfo, a que solamente llegan unas pocas capas sociales.
Existe una violencia soterrada en la escuela, con la pasividad aburrida en los estudios, la escucha silenciosa con mordaza, los aprendizajes forzados e irracionales de cosas inútiles o inservibles, los suspensos, amenazas y bromas crueles de los compañeros o de los profesores prepotentes.
Existe sobre todo una sociedad violenta que es percibida por todos los seres humanos desde pequeños a través, sobre todo, en la televisión: entornos físicos grises, de edificios despersonalizados como colmenas o cajas de cerillas de colores opacos y tristes. Lejos de los apaciguadores paisajes verdes de los campos, en las ciudades el cemento gris recubre las casas del alma de cemento. Tráfico embotellado y difícil. Vivimos y respiramos gases contaminantes y grasientos grises. Estamos lejos de la vivencia de la naturaleza libre, verde, azul, primaveral.

Todos somos potencialmente violentos agresores.

Nos sentimos culpables, dignos de ser encarcelados por la violencia, la mutilación, el mal trato verbal o físico. Es como si fuéramos maltratadores. La violencia contamina la conciencia moral y social de todos los que la producen, la padecen y la contemplan paciente y sufridamente
Con sus comportamientos violentos y conflictivos, los sujetos se sienten señalados y estigmatizados desde la perspectiva individual. Parece que un dedo social oculto desde todas las partes les gritara: Asesinos.
Cada acción violenta de agresión o mal trato representa un incremento, una tendencia y escalada que acentúan la personalidad agresiva y violenta. Violencia genera violencia en el agresor y violencia hundida, soterrada e inhibidora en el agredido.
El agresor en el fondo se siente marginado y aborrecido tanto en la dinámica familiar, por el odio que genera, como en los contextos sociales y laborales, en los que se tiene que comportar como un cordero, como una buena persona para ser reconocido o sentirse apreciado y reintegrado socialmente.
Es el mal trato, la destrucción, la agresión física que generan un dolor inconsciente, casi visceral, en el maltratador por el mal cansado, produciendo una contradicción soterrada y sólida, inesfumable, de amor y odio simultaneo patológico, que a menudo se transfiere a la víctima. La agresión se vuelve automática e inconscientemente contra el mismo maltratador provocando un malestar manifiesto y profundo, destructor de la esencia buena del ser. El sabe en el fondo de su entraña que está actuando mal.

3. ALGUNOS TIPOS DE VIOLENCIA.

La violencia innata, está constituida por el instinto de autodefensa de la vida frente a los depredadores, los mal tratadores o los asesinos, sean animales, sean catástrofes naturales o sean agresiones humanas.

Violencia infantil, que se manifiesta desde el momento del nacimiento con el grito por el dolor que constituye el acto mismo de ser parido. El niño funciona cuando siente dolor, cuando tiene hambre, cuando pierde la sensación de estar directamente conectado al cordón umbilical del apoyo, del amor, del cariño de la madre. Sus llantos constituyen un grito de auxilio. Un soy yo. Quiero sobrevivir.

La violencia absorbida e imaginada. Numerosas escenas violentas y acciones agresivas son asimiladas por el sujeto, que cuando tiene la oportunidad de liberarlas manifiesta su agresividad en palabras, gestos o acciones contra el entorno familiar o físico. De este modo se exorciza y libera del odio destructivo, lo aleja de sí, lo vuelca en el medio indefinido o concretado en una persona más débil, para no vivir siempre con la espada de Damocles sobre su cabeza, enfurecido opaca e íntimamente con la llama de la agresión destructiva.
En el entorno televisivo estas escenas se dan a diario. En el entorno natural se daban cuando se producía la matanza del cerdo, cuando la madre degollaba una gallina o el padre un cordero para comer o celebrar una festividad.

4. DINÁMICA PSICOPEDAGÓGICAS PARA ERRADICAR LA VIOLENCIA EN LA CONCIENCIA INDIVIDUAL Y COLECTIVA.

¿Cómo y cuándo se puede canalizara?
HACIA UNA PEDAGOGÍA DE LA ECOPACIFICACIÓN HUMANA: LA NO-VIOLENCIA INDIVIDUAL, FAMILIAR, SOCIAL Y POLÍTICA DE GANDHI.

1. Autoafirmación pacífica y afianzamiento del yo corporal.

Es preciso sentirse fuerte, duro, indestructible. Para ello basta con tensar consistentemente el cuerpo en todos sus músculos hasta sentir el dolor. Experimentaremos la sensación de ser duros y sólidos como el acero y flexibles y blandos como el algodón. Es mejor ser blando, suave y tranquilo como un lago, como una nube de algodón. Es bueno ser sólido, duro y agresivo como una flecha o una espada, capaz de protegernos y defendernos de cualquier ataque y amenaza.

2. Catarsis liberadora imaginaria.

Con ella se intenta curar, purificar, sanar y arrojar fuera del imaginario consciente e inconsciente las agresiones reales observadas alojadas en él, sufridas en las propias carnes, o vividas como si uno hubiera sido agredido en todas las mujeres maltratadas del mundo, en todos los seres que hemos visto sufrir, desvivirse y morir por la guerra, el odio y la destrucción.
Imagínate una situación en la que has sido agredido. Evoca con serenidad como si lo vieras en una película la lucha y riña contra personas que amas y aprecias. Patalea y grita como un niño, golpea un cojín en el que está simbolizando al agresor que ablandas a mazazos, volviéndolo suave cordero. Sientes que puedes deshacer y desbaratar la situación agresiva y que contribuyes para que se instaure definitivamente la paz en el entorno. Después de mucho patalear, gritar y golpear, te sientes sin ganas de agredir a nadie. Estás en paz.

3. La relajación paisajística imaginativa.

Siéntete seguro y tranquilo, en paz contigo mismo, y con todos los seres de la naturaleza, en un paraje preferido por ti, en el que siempre te encuentras seguro y a gusto. Es un paraje y espacio rodeado y protegido, lleno de colores apacibles y frescos: verde de pradera, azul de mar y amarillo de girasol. Estás protegido totalmente en todas tus dimensiones físico-corporales, afectivas, familiares y profesionales. Todos te aprecian, te apoyan y aman. Y tu les correspondes con igual medida y moneda. Nada puede afectarte negativamente mientras disfrutas de buena salud corporal y estado pletórico de ánimo. Te sientes seguro de ti mismo, reconocido, respetado y amado por los demás, a los que respetas y amas.
Te sientes cálido y amoroso, con un color amarillo como el sol resplandeciente, con la calma serena y azulada del cielo. Lleno de tranquilidad, de paz y amor.
Te sientes fresco y templado a la orilla del mar, blando como las olas y el agua.

4. Escenarios sociales no violentos.

Ahora te imaginas en un escenario social caracterizado por la paz, la convivencia, la felicidad en las relaciones entre todos los seres animales y humanos. Te imaginas como si vivieras en el paraíso terrenal, donde no hay armas ni guerras, donde no hay golpes ni luchas, donde el odio, el rencor y la venganza han desaparecido de todos los corazones, empezando por el tuyo. Ves que conviven el lobo y el cordero, el día y la noche, el sol y la luna, lo negro y lo blanco. Todo es bello, todo es armonioso, todo ayuda a contribuir a la belleza universal. Es como si fuera una permanente primavera o arco iris de belleza y bondad universal.

5. Solución creativa e imaginativa de conflictos.
Abordas una situación conflictiva, de maltrato o de agresión. La visualizas desde fuera como si fuera una película. Estás tranquilo y sereno. Puedes pensar con clarividencia. Tienes la inteligencia imaginativa capacidad de describir, entender y lograr la erradicación de la violencia y el odio de un modo correcto y acertado, por procedimientos pacíficos y no violentos. Te sientes realmente capaz de desgarrar y desterrar definitivamente el maltrato, la agresión, el mal humor, el rencor y el odio de los corazones de todos los seres, empezando por el tuyo.
Entiendes claramente las razones, las situaciones, las circunstancias que llevan a las personas a ser violentas.
Entiendes el camino, los pasos y las acciones que han llevado a esa situación destructiva en la que todos pierden, el agresor y el agredido.
Intenta sentir en tu corazón y en el corazón de todos la necesidad de buscar un punto final a la violencia, a la destrucción, al odio y a la guerra generalizados. Encuentra soluciones nuevas y definitivas. Entierra las armas del odio, de la venganza, del rencor, de la destrucción, de la lucha. Ármate a ti y a todos con las armas de la cooperación y la ayuda, del amor y de la paz, del bien y de la belleza.
Vamos a imaginar y a hacer que el barco del mundo sea más acogedor y más bello, más humano y amigable, más feliz y satisfactorio, superando todas las carencias y necesidades humanas. Embarquémonos en la nave de Noé.

SENTIMOS, IMAGINAMOS Y QUEREMOS UN MUNDO EN PAZ.
En la familia. En la escuela. En las organizaciones del trabajo.
En los medios de comunicación. Entre los individuos y los grupos.
Entre las naciones. En el mundo entero.


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